Hay personas que pasan por una entidad y dejan una huella imborrable, no solo en los papeles o en las cuentas, sino en el corazón de cada persona que tuvo la suerte de cruzarse en su camino. Hoy queremos dedicar unas palabras muy especiales a nuestra querida Coral Hernández Hierro.
Durante años, Coral regaló a nuestra causa lo más valioso que una persona puede ofrecer: su tiempo, su talento y su energía inagotable, desde los inicios de nuestra fundación en 1991, hasta 2002. Su rigor y compromiso como Tesorera durante varios años mantuvieron los cimientos de nuestra entidad firmes, pero fue su generosidad, su sonrisa constante y su ilusión contagiante lo que verdaderamente enriqueció el alma de nuestra asociación. Con ella aprendimos que los grandes proyectos se construyen con rigor, sí, pero sobre todo con mucho amor y alegría.
Aunque hoy sentimos su ausencia física, su luz sigue iluminando nuestro camino. Y esa cadena de bondad que ella tanto impulsó no se detiene: hemos recibido un emotivo y valioso donativo que su hermana, Luz, ha querido realizar en su memoria.

Queremos expresar nuestro más sincero y profundo agradecimiento por este gesto tan hermoso. Esta aportación es un nuevo impulso para que los sueños y proyectos por los que Coral tanto trabajó sigan haciéndose realidad y transformando vidas. No se nos ocurre mejor manera de honrar su paso por el mundo que continuar multiplicando la ayuda y el optimismo que ella siempre sembró a su alrededor.
Gracias Coral por cada hora, cada consejo y cada sonrisa que nos regalaste. Tu legado y tu entusiasmo se quedan para siempre en Rioja Acoge.
Con todo nuestro cariño y gratitud,
El equipo técnico y voluntariado de Rioja Acoge.
(*) En la imagen de portada -de izquierda a derecha-, Coral junto a una mujer y su hija, usuarias de Rioja Acoge.










