La democracia no se construye sola. En un contexto mundial marcado por una creciente polarización social, política y mediática, asistimos a un deterioro del debate público que pone en riesgo la convivencia, la cohesión social y la confianza en las instituciones. La desinformación, los discursos de odio y la simplificación del debate político distorsionan la realidad de las personas en situación de vulnerabilidad y legitiman su exclusión, así como criminalizan la solidaridad y la defensa de derechos. Esta dinámica no solo erosiona la calidad democrática, sino que amenaza directamente al Estado de Bienestar y al ejercicio efectivo de los derechos sociales.
Las personas en situación de vulnerabilidad son las más afectadas por estas tensiones. Son estigmatizadas, instrumentalizadas políticamente y convertidas en diana de discursos de odio, cuando lo que merecen y lo que debe garantizarse es protección, respeto y el pleno ejercicio de sus derechos.
Las entidades sociales que conforman el Tercer Sector en España desarrollan su labor precisamente allí donde estas realidades se traducen en necesidades concretas, acompañando a las personas y sosteniendo la vida en comunidad. Nuestro papel histórico y presente es claro:
- Defendemos los derechos humanos. Siempre. Frente a quien los recorte y a quien los instrumentalice. En cualquier lugar del mundo.
- Generamos cohesión, creando espacios de encuentro, diálogo y apoyo.
- Fomentamos la convivencia y la paz frente a la crispación y las violencias.
- Promovemos la participación social, la tolerancia, la diversidad, la justicia global y el bien común.
El Tercer Sector es un pilar democrático y un espacio seguro para el diálogo social, incluso cuando el clima público se ha vuelto hostil.
Por eso, para afrontar los desafíos actuales, proteger la cohesión social y defender los valores democráticos que nos sostienen como sociedad, hacemos un llamamiento a un compromiso colectivo basado en:
- El refuerzo del Estado de Bienestar, como garantía de igualdad, inclusión y justicia social. Defender el Estado del Bienestar es defender la democracia.
- Políticas públicas basadas en evidencias, alejadas de la desinformación, libres de narrativas culpabilizadoras que convierten a las personas en situación de vulnerabilidad en el blanco de la estigmatización y que, asimismo, atacan a las organizaciones que las defienden.
- Una cultura de diálogo escucha y consenso, una cultura de paz, que rechace la instrumentalización de las personas en situación de vulnerabilidad.
- Entornos sociales seguros, inclusivos y respetuosos, que frenen los discursos que alimentan la crispación y erosionan la convivencia.
- Una participación crítica y constructiva, que sostenga la democracia y fortalezca el tejido comunitario.
Y, por supuesto, el compromiso del Tercer Sector para actuar como un actor cívico activo, facilitando el diálogo entre grupos diversos y contribuyendo a frenar la polarización, la desinformación, las narrativas de odio desde el compromiso con la ciudadanía, la defensa de derechos y la cohesión social. Porque la fortaleza de nuestra sociedad se construye, cada día, en miles de gestos de solidaridad, en la voluntad colectiva de convivir desde el respeto y en la defensa de la dignidad humana.
Este compromiso se sostiene, en gran medida, gracias a un sector profundamente feminizado, donde las mujeres, que son mayoría tanto en el empleo como en el voluntariado, desempeñan un papel esencial en el fortalecimiento de la cohesión social, la sostenibilidad de los cuidados y la vida en comunidad. Reconocer y valorar esta contribución es también una condición para una democracia más inclusiva y plena.
No puede haber una democracia plena sin justicia social. No puede haber cohesión social sin derechos garantizados.
Por eso, en este Día Nacional del Tercer Sector, reivindicamos la necesidad de orientar las decisiones políticas, las narrativas públicas y el debate colectivo recuperando un discurso que ponga en el centro la defensa de los derechos humanos y el multilateralismo, el valor de la diversidad, la importancia del diálogo y la protección de la democracia, dentro y fuera de nuestras fronteras.
El Tercer Sector no es solo testigo del momento democrático que vivimos, es parte activa de su defensa. Este es nuestro compromiso.
Y esta es nuestra invitación a toda la sociedad: seguir construyendo, de manera conjunta, un país más justo, más solidario, más democrático, y una convivencia pacífica a nivel global.
Fuente: plataformatercersector.es










