07/05/2026

Cafés que conectan mundos: Cuando la empatía es el lenguaje común

Mujeres de Plena Inclusión La Rioja y el grupo de Toderas por Derechos de Rioja Acoge se reúnen en una tertulia donde quedó claro que, aunque vengan de lugares distintos, los retos (y las ganas de charlar) son los mismos.
Café tertulia entre mujeres con discapacidad intelectual y mujeres migrantes en Rioja Acoge

Hay cafés que sirven para despertar el cuerpo, pero el de esta semana sirvió para conectar experiencias. En un ambiente donde el aroma a café se mezclaba con las ganas de compartir, un grupo de mujeres de Plena Inclusión y Rioja Acoge se sentaron a la mesa para demostrar que las etiquetas se quedan en la puerta cuando hay una buena conversación de por medio.

Diferentes historias, mismos «líos»

A primera vista, alguien podría pensar: “¿Qué tendrán en común una mujer con discapacidad intelectual y una mujer que ha cruzado fronteras para empezar de cero?”. La respuesta corta: más de lo que está a la vista.

Entre risas y alguna que otra anécdota confesable, las participantes descubrieron que las barreras que encuentran en su día a día son sorprendentemente parecidas. Ya sea por una forma de hablar diferente o por la necesidad de apoyos específicos, todas saben lo que es:

  • Desmontar prejuicios.
  • Sentir esos nervios al enfrentarse a algo nuevo.
  • El deseo irrenunciable de ser escuchadas y valoradas tal y como son.

 «No somos tan raras, ¿verdad?»

Lo más divertido del encuentro fue ese momento «clic» en el que una de las participantes exclamó: «¡Pero si a ti te pasa lo mismo que a mí!». Y es que, aunque las realidades sean distintas, las emociones no tienen filtros.

La tertulia no fue una charla formal con PowerPoints; fue un intercambio de vida pura. Se habló de miedos, sí, pero sobre todo de sueños, de la importancia de la red de apoyo y de cómo la empatía puede derribar más muros que cualquier discurso oficial.

«He aprendido que mi realidad no es la única, pero que en el fondo todas buscamos lo mismo: respeto y un hueco donde sentirnos en casa», comentaba una de las asistentes del grupo de Toderas por Derechos.

¿Por qué repetiremos?

Porque conocer «otras realidades» no es ir a ver un museo, es sentarse a charlar con la vecina. Este café-tertulia nos ha recordado que la diversidad no es algo que se gestiona, es algo que se celebra.

Salimos con la cafeína justa, pero con la energía por las nubes. Porque cuando las mujeres se juntan para compartir, el mundo se vuelve un poquito más acogedor.

¡Gracias a todas por vuestra generosidad y por esas ganas de conocer!

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